Historia

La Palabra de Dios nos enseña que somos espíritu, alma y cuerpo, y la formación de los individuos debe ser integral, atendiendo a todas las áreas que componen su ser. Con estos principios en mente en 1987 se fundó el Instituto del Rey, el primer colegio verdaderamente Cristo-céntrico en el estado, abocado a la formación integral de los niños Cristianos de Nuevo León

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El Pastor Roger Wolcott fundador de la Asociación Religiosa denominada Castillo del Rey, tuvo su experiencia de salvación cuando de niño asistía a un colegio Cristiano; desde entonces estuvo convencido de la importancia de llevar a los niños y jóvenes a un encuentro personal con Cristo, y a una instrucción profunda basada en los principios de la palabra de Dios, y puesto que en la Cd. de Monterrey no existía ningún colegio que poseyera un currículum y personal docente Cristiano, sintió que había llegado el tiempo para que se cumpliera aquella visión que Dios le había puesto en su corazón. Después de haber orado y consultado con maestros y padres, en 1987 se tuvo la confirmación de que ya era el tiempo. Se inició la primera escuela Cristiana del Castillo del Rey con un grupo de padres y maestros dedicados al Señor y obedientes a la voz del Espíritu Santo.

Tanto en número de alumnos, como en instalaciones, el Instituto del Rey ha crecido considerablemente. Hoy en día, el Instituto es reconocido local y estatalmente como una escuela de excelencia, con alumnos que "se ven diferentes". El Instituto ha persistido y perseverando en su visión, graduando a jóvenes y señoritas que, con la ayuda de Dios, serán líderes que impacten a su sociedad y a su nación. Actualmente hay alumnos, desde pre-primaria a secundaria que provienen de más de 100 iglesias evangélicas de la zona metropolitana de Monterrey. Mensualmente hay conferencias para los padres de familia, para que tanto la escuela, el hogar y la iglesia, puedan asumir el importante papel de preparar alumnos que sirvan a su generación según la voluntad de Dios. La comunidad vecina al Instituto, ha sido impactada por el trabajo que los niños y jóvenes han hecho a favor de los necesitados, pero lo más importante es que el Instituto sea una escuela donde la presencia del Señor se manifieste generosamente, cambiando las mentes y corazones de sus alumnos, maestros y padres de familia, y que la gente llegue a decir: "grandes cosas ha hecho Dios con éstos".